Fotos amarillentas

Lo que un día fue felicidad y alegría, hoy tornase en amargura y desolación, los coloridos días que pasamos juntos, hoy son vagos recuerdos amarillentos opacados por el tiempo, que parcamente aún conserva mi mente en un recóndito y empolvado baúl.

Un día, no se hace cuanto decidiste dejarme, por mucho tiempo anduve tras tus pasos, recogiendo las migajas que de cuando en cuánto solías dejar, hasta aquel día en que te perdí de vista, pues mis ojos enrojecidos y nublados por las lagrimas de desesperanza no pudieron seguir tus pasos y tu difusa imagen fue desvaneciéndose ante el dolor de mi corazón.

Quien sabe cuando y no quiero recordar, mis tímpanos retumbaron por la estruendosa frase vertida por tus hermosos labios “ya olvídate de mi, no pienses en mi” y algo se rompió en mis adentros que me estremeció hasta el alma misma y mi sangrante corazón agitado gimió de dolor.

Ya no viviré de fotos amarillentas, los hermosos recuerdos plasmados en hermosas y coloridas fotografías, ahora amarillas por el paso del tiempo y ajadas por el dolor, fueron devoradas por las llamas de la soledad y el abandono, no fue fácil tirarlas al fuego, como si este no solo las consumiera y convirtiera en cenizas sino que las quitara de mi mente y sanara mi corazón.

Ya no viviré de fotos amarillentas y descoloridas por tu desamor…

Bouquet

El bouquet con las últimas rosas que con todo amor las prepare, llevaban ciento sesenta y siete espinas, que en repetidas ocasiones se clavaron en las yemas de mis dedos índice y pulgar , no sabes como duele, cual tu rechazo al amor que te ofrezco.

Más tu indiferencia duele más que ellas, cada mensaje no respondido, cada respuesta con un emoticón a una larga y detallada expresión de amor, escrita con sumo cuidado, y tratando casi de sonar en verso.

Arranque las hojas de la parte baja de los tallos, con la intensión de que te resultara cómodo para tomarlas con tus pequeñas y suaves manos. Así como arrancaste de tu corazón los más puros sentimientos de amor que te expresara aquellos bellos días cuando aún me amabas.

Corte los tallos luego de acomodar las rosas unas junto a otras y conservarán la altura adecuada para que todas fueran expuestas a tu vista, y para que puedas sentir el aroma de cada una de ellas como solías hacerlo y besarlas suavemente. Así había preparado el ambiente para que te sintieras cómoda y disfrutaras del amor que quería compartir a lado tuyo, más lo rechazaste.

Puse los tallos dentro una bolsa de plástico con algo de agua para que se conserven por más tiempo, y cubrí delicadamente con papel de arroz para luego atarlas con una hermosa pero fuerte cinta. Más nada de lo que yo pudiera hacer cambiaría tus sentimientos, habías dejado de amarme y se había ya marchitado el otrora amor que sentías por mi

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