Lo que un día fue felicidad y alegría, hoy tornase en amargura y desolación, los coloridos días que pasamos juntos, hoy son vagos recuerdos amarillentos opacados por el tiempo, que parcamente aún conserva mi mente en un recóndito y empolvado baúl.
Un día, no se hace cuanto decidiste dejarme, por mucho tiempo anduve tras tus pasos, recogiendo las migajas que de cuando en cuánto solías dejar, hasta aquel día en que te perdí de vista, pues mis ojos enrojecidos y nublados por las lagrimas de desesperanza no pudieron seguir tus pasos y tu difusa imagen fue desvaneciéndose ante el dolor de mi corazón.
Quien sabe cuando y no quiero recordar, mis tímpanos retumbaron por la estruendosa frase vertida por tus hermosos labios “ya olvídate de mi, no pienses en mi” y algo se rompió en mis adentros que me estremeció hasta el alma misma y mi sangrante corazón agitado gimió de dolor.
Ya no viviré de fotos amarillentas, los hermosos recuerdos plasmados en hermosas y coloridas fotografías, ahora amarillas por el paso del tiempo y ajadas por el dolor, fueron devoradas por las llamas de la soledad y el abandono, no fue fácil tirarlas al fuego, como si este no solo las consumiera y convirtiera en cenizas sino que las quitara de mi mente y sanara mi corazón.
Ya no viviré de fotos amarillentas y descoloridas por tu desamor…

