Expresiones

Whatsapp, messenger, redes sociales,

Testigos mudos de mis expresiones de cuanto para mis vales,

Infinidad de palabras vertidas expresiones de pasión,

Persiguiendo tu amor sumergido en un mar de ilusión.

Las palabras con amor vertidas tratando lograr tu corazón cautivar,

Ayer solo una chispa, hoy la hoguera con tu amor que lograste avivar.

Sinceras expresiones de amor de un corazón amante,

Que latirá por ti hasta mi amada amante.

Ósculos apasionados de tus labios revestidos de candor,

Lenguaje celeste que provoca en mí el resplandor.

Ninguna palabra vertida hace mérito a tu magnificencia,

Pues ninguna lengua humana podrá lo que es estar en tu presencia.

Yace en su ruina el desamor, pues llegaste a mi vida a dar amor

Ninguna lengua de este mundo expresar podrá,

El inconmensurable amor que por ti por siempre vivirá.

Otros tu corazón con palabras cautivarán,

Pero mi amor y tus recuerdos de nuestro amor perduraran.

E n otros brazos te refugiarás.

Más nunca tan fuerte lazo forjarás,

Mientras aliento de vida en mi haya.

La llama de ti amor te acompañara donde vaya.

Infinitas serán las noches.

Que en mi corazón vivirás sin reproches.

Si tuviera

Si tuviera el poder de retroceder el tiempo, volvería las noches hermosas en que pronunciaba tu nombre y se convertía en mágico canto que iluminaba tu rostro, descubriendo ante el firmamento tu inconmensurable belleza.

Si tuviera el poder de controlar al viento, le pediría te traiga de regreso a mis brazos envuelta en su salas agitando tu pelo por los aires.

Si tuviera el poder de retroceder el tiempo, recorrería las calles hermosas que fueron testigos de nuestro amor.

Si pudiera controlar las aguas, le pediría al arroyo donde sumergimos nuestros pies y nos acariciamos, me devuelva la frescura de tus dulces besos.

Si tuviera el poder de llegar a tu pecho le susurraría con palabras de ternura que sentí, la vida no tiene sentido.

Más, no lo tengo y quedo acá en el ocaso de mi vida, sumergido en el dolor a la espera de una larga y triste soledad.

Si tan solo

Si tan solo, hubiera comprendido lo que significas para mí, que mí respirar, el latir de mi corazón, el correr de la sangre por mis venas, que mi tan sola existencia jamás tuviera sentido si un día me faltaras.


Si tan solo, hubiera podido entender lo que sentía mi corazón, comprender el por qué mis pensamientos se centraban en tu presencia.


Si tan sólo, hubiera oído a mis pensamientos cuando noche con noche te evocaba pronunciando tu nombre, reviviendo cada hermosa escena junto a ti recordándome lo importante que eres en mi vida.


Si tan solo, hubiera podido decidir oportunamente el mantenerte a mi lado por el resto de mi vida, uniendo nuestros corazones en un solo latido para fundirnos en un lazo de amor eterno.

Si tan solo, me hubiera quitado las escamas de los ojos que me impedían ver lo que se me avecinaba, saber que estabas pronto a privarme de tus besos, tu ternura, y la pasión que es el sustento de mí ser.


Si tan solo, hubiera oído al viento que hacía bailar tus negros cabellos dibujando la belleza de tu rostro, y que sin decirlo pronunciaba mi nombre, y me llamaba tu encuentro.


Si tan sólo hubiera penetrado en mi duro corazón aquellas palabras tiernas pronunciadas por tus hermosos labios rogándome no te abandone.


Si tan solo, apoyado en tu regazo acariciando tu suave piel hubiera sentido los latidos del corazón sito de nuestra niña que nunca pudimos concebirla.


Si tan solo, hubieras podido amarme como te amo, recorreríamos los campos verdes de la felicidad unidos en un romance eterno de de amor.

Mi cielo

No tendré tiempo…

Tres palabras…que pusieron en evidencia

La fortaleza de tu amor

Tres palabras…que bastaron para ignorarme tres días

Tres días de agonía sin ti

Tres días de sentimientos encontrados

Son tres las palabras que ahora resuenan en mi alma

Te Amo Cielo

Siempre te amaré

También son tres que quedarán en tu ser

Gracias por darme la oportunidad de amarte

Gracias por revivir al ser que creí extinto

Gracias por devolverme la felicidad

Recuerda que son tres las palabras

Que cuando vengas a mi mente pronunciaré

Te Amo Cielo

Quizá para ti, solo tres palabras, pero para mí

Tres razones para vivir

Tres razones para ser feliz

Tres razones para recordarte

Con todo el amor que se le puede dar

A un ser tan sublime como tu

Te Amo Cielo

Un invierno Primaveral

Era la tarde que inicia el invierno,

El aire se sentía seco y frio,

Las plantas débiles perecen,

El sol tímido a penas se deja ver,

Presagio de un ocaso triste,

Y cual espejismo en la mente de quien delira,

La esperanza rezagante de un ser agónico,

Mis ojos divisaron una delgada silueta.

Su andar elegante dilataron mis pupilas,

Sus cabellos rizados apenas mantenían el orden,

Tan oscuros como el azabache,

Tan refulgentes que avergonzaban al pálido sol invernal,

Que tímidamente se escondía tras las nubes,

Me asome sigilosamente cautivado por tu belleza,

Te cerré el paso, como si por mi sola presencia

Se desvaneciera ante mis ojos espectáculo sin igual,

El nerviosismo me traicionaba y apenas pude verter palabras

Tuve que improvisar alguna frase

Tan solo para quedar seducido por tu voz.

Cautivado por tu sonrisa

No recuerdo que pregunte, no sé si pregunte algo

Pero lo que nunca olvidaré es el tono de tu dulce voz,

Tu franca sonrisa y tu bello rostro,

Que llegaron a mi vida como una cálida brisa de invierno

Entrañable recuerdo

Aun albergo en mi mente tal cómo si fuese ayer, aquel entrañable recuerdo cuando tras las suplicas de mi corazón al ser supremo, una noche de junio llegaste a mi vida, había andado sin rumbo ajeno a lo que significaba amar y ser amado, sin conocer la verdadera felicidad, mas como un rayo de luz abriéndose paso por entre negros nubarrones de soledad apareciste en mi vida para sembrar en mi corazón el inconmensurable amor que ahora siento por ti.

Oh, como no amarte y entregarme en tus brazos de ternura y amor, tal como el Rey David cayera ante la hermosa Betsabé, y aún cuando fuese un amor incomprendido fruto de tan bello amor nació el Rey Salomón. No soy David ni pretendo parecerme, más algo si sé, él fue amado por Jehová, y seguramente algo bueno tuve que hacer para merecer tenerte en mis brazos y cuando menos ahora, puedo resguardarte en mi corazón hasta el día en que la tierra me extienda sus brazos para volver al polvo de donde provine.

Podría escribir muchos versos describiendo tu belleza, la candidez de tu sonrisa, el brillo de tus hermosos ojos. la finura de tu perfecta nariz y el encanto de tus hermosos y ondulados cabellos negros.

Pero no es lo que me enamoró de ti, sino que cuando tuve la dicha de conocerte, tus labios nunca habían pronunciado mentira alguna, el encanto que adornaba tus bellos labios era tu integridad que me dejó cautivo, el oír hablar de Jehová con esos inmaculados labios ratificaron a mi corazón que el ser supremo te había enviado para que el tuyo latiera junto al mío.

hora que de mi te alejas y buscas volver a ser la persona a la cual amó y amaré eternamente, me llena de emoción, emoción por dos razones, primero por seguir el camino del cual te aparte sin quererlo y que es una de las cosas que más lamento, pues para mi eres ese ángel que conocí ese bendito mes de junio, ángel bajado del cielo revestida de pureza y el más puro amor que sólo los seres celestiales pueden ofrecer, y que sin merecerlo lo recibí y segundo pues ya te diviso cual el ángel que conocí, pero ajena a mi, emoción que al escribir esta ultima nota mis ojos se nublan y corran lagrimas de angustia por perderte, no te merezco, lo sé, pero ahora que ya no estas, debo manifestarte que así como prometí en la vida anterior buscarte para continuar amándote, te buscaré en la próxima y verás que aún te amo.

Despedida

Motivado por tus palabras, que me recordaron que la caja que albergaba las joyas de poca valía monetaria pero de inmenso valor sentimental, había tirado a la calle. La misma noche a la luz de la tenue luz de la luna, volví al sitio y bendita sea la divina providencia la hallé, la cual adjunto a esta mi última nota, para que la tengas en tu poder y te sea de recuerdo del inconmensurable amor que siento por ti y que mis suplicas de retenerte a mi lado yacen desde antaño, empero no dieron fruto.

Hoy sentado en una banca de madera en un solitario parque de este hermoso valle, te escribo estas palabras solo para ratificar el inmenso amor que siempre te tuve y que seguramente me acompañará por el resto de mi vida, y parta conmigo, cuando al exhalar mi último suspiro pronuncie tu nombre con voz entre cortada por las lagrimas que ahoguen mi voz.

He tratado inútilmente de ganarme tu corazón, quizá así lograse convencerte podamos recorrer esta bella vida juntos y andar por los senderos de la felicidad, mas no fue posible ello y solo en la dimensión paralela de mis sueños te he tenido entre mi brazos convirtiéndote la amada esposa, compañera y madre de mi hija que solo nació en mi corazón.

Ahora que tu vida tomó otro rumbo y es otro ser con quien compartes tus sueños y esperanzas, permíteme decirte que este pequeño tiempo de la vida en la tierra es muy corto para expresarte el tan grande amor que siento por ti, y seguro estoy que al otro lado de este mundo donde los seres pos terrenales se reúnan te buscaré, para amarte por toda la eternidad, quizá ahí -tengo la esperanza- puedas sentir el mismo amor que siento por ti.

La ultima vez que te vi y como muchas veces que seguramente recordarás hice ridiculeces para impresionarte, por llamar tu atención, por hacer que me miraras, esta noche me vestí de terno, quizá pareciera elegante, esbelto y hasta mi andar lo modifique, no logré mi cometido, pero cuando menos te saque de la monotonía, quería verme bien ante tus ojos y así me recordaras.

Yo te recordare siempre bella, te amo mi cielo.

Ocaso

Al ocaso de este nuestro tan inmenso amor, mis entrañas se conmueven de gratitud por tu amor.

El inmenso e imponente glacial de  romance, pasión y ternura, yace escaso de esperanza ante el implacable sol de la indiferencia.

Las lagrimas se han secado dejando grietas profundas de tristeza en mi rostro, y no queda más que la expresión de gratitud por lo vivido.

Los días de felicidad  iluminados por tu bella sonrisa, hoy ensombrecido por tu desamor, se convirtieron en gélidas noches de recuerdos tristes.

Los versos de amor por el ser amado, producto del inmaculado e inconmensurable amor por ti, nunca serán leídos por tus ojos negros y quedarán ocultos a tu corazón, hoy escaso del amor que un día invadió tu pecho.

A escasos días de la fecha en que mi alma y la tuya habían se entregado al amor, guiados por el ser supremo, respuesta de dos seres a las suplicas de amor y felicidad hoy yacen separados por divergentes rutas.

Ya no volverán a mi jardín las aves coloridas de tu sonrisa, ni mis oídos gozarán del trino de tu voz, el cruel invierno de la separación se aproxima cruel a nuestras vidas dejando apenas algunas hojas secas de recuerdos vagos.

Hoy mis labios temblorosos por tu ausencia musitan tristes palabras de inmensa gratitud por tu amor ajeno, palabras que tus oídos no oirán por el ruido ensordecedor del dolor causado por el resentimiento.

Gracias amor.

Mi princesa

¿Sabes?, te voy a responder con un CUENTO, y a no con flores porque ya no volverás a recibir de parte mía, no con poemas porque me quitaste la inspiración,  no con suplicas, porque una vez leas el cuento, lo entenderás.

¿Quieres una semana?, no, mejor quince días, no mejor cuando se te de la gana de dejarlo, y ¿yo debo esperar todo ese tiempo ahí en un rincón, esperando te decidas por mi?, ¿mientras tu te diviertes con él?, ¿y yo debo esperar, esperar y esperar con la esperanza que vuelvas a mi?, o ¿Cómo dijiste?, déjame retroceder  en el whatsapp haber cono dijiste tu, ah así , estas fueron tus palabras: TE HARE SABER MI DECISIÓN FIRMEMENTE, Y AHÍ SEGUIRE O SEGUIREMOS. Y si decidieras firmemente no seguir, que pena  por mi ¿verdad, princesa?, porque hoy no te llamare mi reina, como solia hacerlo, por hoy y para que entres en el contexto del cuento serás mi princesa . El cuento dice así: 

Había una vez una princesa, que quería encontrar un esposo digno de ella, que la amase verdaderamente. Para lo cual puso una condición: elegiría marido entre todos los que fueran capaces de estar 365 días al lado del muro del palacio donde ella vivía, sin separarse ni un solo día. Se presentaron centenares, miles de pretendientes a la corona real. Pero claro al primer frío la mitad se fue, cuando empezaron los calores se fue la mitad de la otra mitad, cuando empezaron a gastarse los cojines y se terminó la comida, la mitad de la mitad de la mitad, también se fue.


Habían empezado el primero de enero, cuando entró diciembre, empezaron de nuevo los fríos, y solamente quedó un joven.Todos los demás se habían ido, cansados, aburridos, pensando que ningún amor valía la pena. Solamente éste joven que había adorado a la princesa desde siempre, estaba allí, anclado en esa pared y ese muro, esperando pacientemente que pasaran los 365 días.

La princesa que había despreciado a todos, cuando vio que este muchacho se quedaba empezó a mirarlo, pensando, que quizás ese hombre la quisiera de verdad. Lo había espiado en Octubre, había pasado frente a él en Noviembre, y en Diciembre, disfrazada de campesina le había dejado un poco de agua y un poco de comida, le había visto los ojos y se había dado cuenta de su mirada sincera. Entonces le había dicho al rey:

– Padre creo que finalmente vas a tener un casamiento, y que por fin vas a tener nietos, este es el hombre que de verdad me quiere.

El rey se había puesto contento y comenzó a prepararlo todo. La ceremonia, el banquete e incluso, le hizo saber al joven, a través de la guardia, que el primero de Enero, cuando se cumplieran los 365 días, lo esperaba en el palacio porque quería hablar con él.


Todo estaba preparado, el pueblo estaba contento, todo el mundo esperaba ansiosamente el primero de Enero. El 31 de Diciembre, el día después de haber pasado las 364 noches y los 365 días allí, el joven se levantó del muro y se marchó. Fue hasta su casa y fue a ver a su madre, y ésta le dijo:

– Hijo querías tanto a la princesa, estuviste allí 364 noches, 365 días y el último día te fuiste. ¿Qué pasó?, ¿No pudiste aguantar un día más?

Y el hijo contestó:

– ¿Sabes madre? Me enteré que me había visto, me enteré que me había elegido, me enteré que le había dicho a su padre que se iba a casar conmigo y, a pesar de eso, no fue capaz de evitarme una sola noche de dolor, pudiendo hacerlo, no me evitó una sola noche de sufrimiento. Alguien que no es capaz de evitarte una sola noche de sufrimiento no merece de mi Amor, ¿verdad madre? (Jorge Bucay)

Ahora sabes princesa que no eres digna de mi amor, quédate con tu castillo de orgullo, con tu corte real de quienes te aconsejan dejarme, quédate con tu corona de soberbia y  por sobre todo con el príncipe que elegiste para estar a tu lado, no una semana, no dos semanas, sino toda tu vida

Nota olvidada

Motivado por tus palabras, que me recordaron que la caja que albergaba las joyas de poca valía monetaria pero de inmenso valor  sentimental, había tirado a la calle. La misma noche a la luz de la tenue luz de la luna, volví al sitio y bendita sea la divina providencia la hallé, la cual adjunto a esta mi última nota, para que la tengas en tu poder y te sea de recuerdo del inconmensurable amor que siento por ti y que mis suplicas de retenerte a mi lado yacen desde antaño.

Hoy sentado en una  banca de madera en un solitario parque de este hermoso valle, te escribo estas palabras solo para ratificar el inmenso amor que siempre te tuve y que seguramente me acompañará por el resto de mi vida, y parta conmigo, cuando al exhalar mi último suspiro pronuncie tu nombre con voz entre cortada por las lagrimas que ahoguen mi voz.

He tratado inútilmente de ganarme tu corazón, quizá así lograse convencerte podamos recorrer esta bella vida juntos y andar por los senderos de la felicidad, mas no fue posible ello y solo en la dimensión paralela de mis sueños te he tenido entre mi brazos convirtiéndote la amada esposa, compañera y madre de mi hija que solo nació en mi corazón.

Ahora que tu vida tomo otro rumbo y es otro ser con quien compartes tus sueños y esperanzas, permíteme decirte que este pequeño tiempo de la vida en la tierra es muy corto para expresarte el tan grande amor que siento por ti, y seguro estoy que al otro lado de este mundo donde los seres pos terrenales se reúnan te buscaré, para amarte por toda la eternidad, quizá ahí tengo la esperanza puedas sentir el mismo amor que siento por ti.

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