Era un día frío de abril

El cielo habíase tornado gris, grandes nubarrones cubrían el cielo,

Heladas gotas de lluvia acariciaban mi ventana,

Mientras que un suave viento soplaba por la ventana entreabierta.

Era un día frío de abril…

Mi corazón helado por sus palabras tiritaba de dolor,

Mi mente la buscaba entre sus más cálidos recuerdos,

Y la vi… su pelo azabache bailaba ente la suave brisa,

Sus ojos negros brillaban ante el resplandor de la luna,

Su hermosa sonrisa me invitaba a recorrer juntos el camino de la felicidad,

Su apacible voz me transportó a las praderas infinitas del amor,

Al fin había encontrado el amor y conocido la felicidad

Era un día frío de abril…

A lo lejos tenuemente se podía divisar las montañas vestidas de blanco,

Que parecían tiritar ante la llegada del crudo invierno,

Y mi corazón helado de dolor por la llegada de tu decisión,

Hay otra persona en mi vida me dijiste…hay otra persona.

Tus cortantes palabras atravesaron mi corazón cual un trozo de hielo puntiagudo

Un nudo en la garganta no me permitió verter palabra alguna,

Pues el viento del recuerdo resonó en los oídos de mi mente mis propias palabras:

Nada me separará de ti…nada. “solo si en tu vida existiera otra persona”

Era un día frío de abril…

               Mis propias palabras -casi proféticas -se habían cumplido.

Te vi

Hay cosas que uno no debe de saber

Hay verdades que uno debe ignorar

Hay hechos que uno no debe de hacer

Hay palabras que uno no debe verter

Pero te ví…

Tu antes triste rostro recobró su alegría,

Tu inconsolable corazón cobro ánimo,

Tus cabellos negros se rizaron de emoción,

Su sonrisa volvió iluminó su rostro,

Con cuanta ternura le observabas,

Sus fuertes brazos te acogieron y dieron paz,

Su fuerte abrazó te volvió la seguridad

Te vi…

No debí hacerlo, pero te vi…

Mi cielo

No tendré tiempo…

Tres palabras…que pusieron en evidencia la fortaleza de tu amor

Tres palabras…que bastaron para ignorarme tres días, tres días de agonía sin ti

Tres días de sentimientos encontrados.

Son tres las palabras que ahora resuenan en mi alma

Te Amo Cielo…

Siempre te amaré, también son tres que quedaran grabados en tu ser

Gracias por darme la oportunidad de amarte, gracias por revivir al ser que creí extinto, gracias por devolverme la felicidad

Recuerda que son tres las palabras que cuando vengas a mi mente pronunciaré

Te Amo Cielo

Quizá para ti solo tres palabras, pero para mí

Tres razones para vivir,

Tres razones para ser feliz,

Tres sazones recordarte

Con todo el amor que se pueda dar a un ser tan sublime como tu

Te amo Mi cielo

No seré tu invierno

Tu angelical rostro embellecido por esa franca sonrisa, tus cabellos azabache cuyas ondas acarician tu rostro, tu suave voz que desprenden armoniosas melodías al hablar, tu suave piel iluminada por la luz de un bello día.

La belleza de las flores en primavera, el aroma a tierra mojada, el resplandor del rocío expuesto a los rayos de sol, el prado verde que cual alfombra suave acaricia la piel, pero llega el invierno y la naturaleza se resigna a su paso, cual la llegada del frio invierno…

Vi tu rostro humedecido por tus lágrimas, tus bellos ojos ahora enrojecidos, tu piel antes tersa ahora bañadas de tristeza, tu voz quebrada por tu llanto inconsolable, tengo roto el corazón dijiste, tengo roto el corazón…

Impotente aun no podía o no quería aceptar, el inconmensurable sentimiento que sentías por esa persona, sentimiento que provocaba que tiembles de dolor, a la sola idea de perderlo… se enojó conmigo, sollozabas, Él se irá…y tu corazón parecía latir sin consuelo.

El invierno no podrá detener su paso ante el sufrimiento de la primavera, pero no soy el invierno, no lo soy.

Podrá negarse el sol ocultarse tras los negros nubarrones, podrá el agradable calor negar acariciar mi piel, pero yo no puedo permitir que sufras este indecible dolor.

Te dejo para que la primavera permanezca a tu lado, para que tu rostro vuelva a iluminarse con tu bella sonrisa, para que tu bella piel no sea quebrada por el llanto de tus ojos, para que tu corazón alborozado disfrute de su compañía.

No seré el invierno en tu vida.

Ya no estás

En el umbral de mi puerta, al ocaso del sol de abril, que tímidamente se oculta tras las montañas, y al calor de la luz tenue casi agonizante, cuyos pálidos rayos parecen despedirse para no volver.

Abstraído en mis pensamientos que viajaban a los más cálidos y hermosos recuerdos, me llevaron a los días en que mis brazos solían envolver tu cintura en un abrazo de ternura y amor, tan natural como el respirar, mientras mi rostro acariciaba la suave y tersa piel de tus mejillas.

En un hondo suspiro que me hiso cerrar los ojos- y sin verte- recorría cada facción de tu apacible rostro, y podía divisar tu tierna sonrisa, que provocaba que tus carnosos labios se separaran para pronunciar mi nombre.

No estás aquí, y mi corazón te anhela, y aquí sentado en el ocaso de mi vida, te recuerdo, no pasó un día de mi apesadumbrada vida que no haya pronunciado tu nombre, como si esto lograra hacerte volver a mis brazos.

Con el frasco de tu perfume en mis manos que un día me regalaras, ya casi vacío, quizá al sentir su aroma cual mágica poción me transportara a tu presencia.

Sirena, era la forma del cristal, cual el ser mitológico que marineros en sus travesías de soledad y destierro decían solían ver y ser cautivados por el canto de su mágica voz.

Mi corazón cautivo por tu amor que noche tras noche destapa el mágico frasco de perfume quizá para poder oír tu voz y sentir tu piel, para ser transportado a los maravillosos días de felicidad.

Felicidad que se desvanece cual el perfume en los aires, felicidad que no la pude retener, pues te has ido y ya no estas.

Mis ojos humedecidos te buscan, más nublados por la soledad no logran inventar tu figura, los rayos del sol se ocultaron, en su lugar una lúgubre sombra cubre los cielos y no puedo sentir su calor como no puedo sentir tu aliento.

El aire ahora frio ha ocupado su lugar alejando todo vestigio del calor de astro sol, como la soledad ocupa tu lugar en mi corazón, ya no siento tu perfume también me ha abandonado dejándome en mi soledad.

Pues ya no estás.

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