El cielo habíase tornado gris, grandes nubarrones cubrían el cielo,
Heladas gotas de lluvia acariciaban mi ventana,
Mientras que un suave viento soplaba por la ventana entreabierta.
Era un día frío de abril…
Mi corazón helado por sus palabras tiritaba de dolor,
Mi mente la buscaba entre sus más cálidos recuerdos,
Y la vi… su pelo azabache bailaba ente la suave brisa,
Sus ojos negros brillaban ante el resplandor de la luna,
Su hermosa sonrisa me invitaba a recorrer juntos el camino de la felicidad,
Su apacible voz me transportó a las praderas infinitas del amor,
Al fin había encontrado el amor y conocido la felicidad
Era un día frío de abril…
A lo lejos tenuemente se podía divisar las montañas vestidas de blanco,
Que parecían tiritar ante la llegada del crudo invierno,
Y mi corazón helado de dolor por la llegada de tu decisión,
Hay otra persona en mi vida me dijiste…hay otra persona.
Tus cortantes palabras atravesaron mi corazón cual un trozo de hielo puntiagudo
Un nudo en la garganta no me permitió verter palabra alguna,
Pues el viento del recuerdo resonó en los oídos de mi mente mis propias palabras:
Nada me separará de ti…nada. “solo si en tu vida existiera otra persona”
Era un día frío de abril…
Mis propias palabras -casi proféticas -se habían cumplido.
