Autor: Wilson Ortega
Protegido: Perdón
Protegido: Retrato
Nubes en mi alma
Es la mañana de un día de diciembre, a lo lejos puedo divisar las montañas verduscas y marrón, que erguidas e imponentes custodian el gran valle, sobre ellas grandes nubarrones cubren parte de los picos nevados, mientras que por sus quebradas se discurren cual líneas de plata, arroyuelos temporales por la lluvia que cae.
Hace frío, suaves pero heladas brisas recorren el valle, levanto mi mirada al cielo y solo puedo ver grises nubes que cubren el firmamento, he buscado en vano el sol que caliente el ambiente, mientras entrelazo los dedos de mis gélidas manos, exhalando hacia ellas el calor de mi aliento.
A si mi alma tiembla por el frio de tu ausencia y mi ser tirita de soledad por el dolor de tu ausencia,
Noche tras noche mis ojos se nublan al pronunciar tu nombre en la soledad de mi habitación, mientras se descorren gotas de lágrimas al saberte lejos.
Mis pensamientos pretendiendo abrigar el perdido amor te ha llamado entre sollozos y recorridos por lo lugares que solíamos frecuentar, recordado los días felices en los que cual ave en vuelo que surca los cielos, recorría los días a tu lado, días felices que no volverán.
Aquella noche
Era una noche de junio, apenas había comenzado la noche cuando, de pronto frente a mis ojos se cruzó el ser más bello que mis ojos habían visto jamás.
Santo cielo – exclame- no se si las vocalice o solo las pronuncié en mi mente.
Llevaba un hermoso vestido que lo lucia en ese delgado y contorneado cuerpo,
Su andar con esos delicados zapatos provocaba el vaivén de sus largos y oscuros cabellos, sus rizos de hondas largas asemejaban las danzantes aguas de una cascada.
¡Que hermosa! Me dije a mí mismo, era la perfección hecha mujer, me decía como para animarme a volver. No lo dudé más y viere el volante y retorne, cuando se proponía a girar con un callejón me interpuse en su camino.
Simule estar perdido en busca de una dirección, me presente, me ofrecí levarla, mas se negó, busque rápidamente en que anotar y le apunte mi celular.
Como dejar que se vaya sola, parque el auto y la alcance, le pedí acompañarla, mas no pude negarse.
A la luz de los reflectores pude ver su rostro angelical, era morena con un rostro hermoso, nariz perfecta y labios carnosos, mientras hablaba pude ver su dulce sonrisa que me cautivó por completo.
Me pidió ya no continuar acompañándola, pues ya casi llegamos a su casa, me despedí amablemente, tratando de que me prometiera que me llamará, no se si me lo prometió, pero si me llamó.
Y desde esa llamada mi vida cambio, la amo y siempre la amaré.
El umbral del amor
La semilla de la esperanza fue plantada,
Germino el amor cual, en tierra fértil,
Tus besos cual gotas saciaron la sed,
La pasión fortaleció las raíces del amor,
El calor del carriño fuel la guía,
Tus palabras dulces el estímulo de vida,
La belleza de tu rostro angelical mi inspiración
Si, tras un invierno largo de desamor,
Llego el día que había esperado
Acabose la soledad
Cual una brisa inesperada en un día sofocante,
Cual el roció que ahuyenta la soledad,
Así llegaste a mi vida
Así nació mi AMOR por ti.
Gracias Amor
Gracias amor, amor…esa palabra, que otrora época, seria el renuevo de un sentimiento sublime, el manifiesto de pertenencia de mi corazón a ti, mas ahora mi amor, no eres mía, y quizá no tenga el derecho de llamarte así, más para mi corazón eso eternamente será así.
Pero qué triste es sentirse vacío, ausente de un motivo para seguir, negándome a aceptar la realidad de tu partida.
Te fuiste, ya no estas…
Mi corazón esta helado, y con cada latido, se resquebraja y gime, mis ojos han perdido su brillo, ni las húmedas lagrimas las reaniman.
Siento frio, siento el frio de la soledad, mas te dejo ir, no porque quiera, sino porque tu lo decidiste.
¿Serás feliz?, estoy seguro, ¿te volveré a ver?, una utopía, solo me queda darte gracias.
Gracias amor por la felicidad que supiste darme
Gracias por tus besos que saciaron mi sed de amor
Gracias por devolverme la alegría,
Gracias por permitir que te ame.
Ya no te tengo, mas te llevaré siembre en mi corazón
Gracias…y adiós
Solo
Soledad
Alguien preguntó alguna vez, ¿Cómo podrías explicar a alguien el sabor de la sal?, ¡inténtalo! Es una de las cosas que no podrías entender si no la has probado.
¿Podría alguien entender en toda su integridad la soledad?, Es el sabor amargo que bebes día con día y noche tras noche, Es tratar de viajar en el tiempo si lograrlo para volver a comenzar, es buscarte con los ojos cerrados para sólo ver oscuridad, es sentir el aroma de las flores del jardín para quizá encontrar tu fragancia, es abrazar a los niños para tal vez hallar tu ternura, es subir a las montañas y gritar tu nombre y no oír tu voz.
Soledad, es peguntarse una y otra vez porque, Es sentir el crudo frío de saberte lejos, es arder de impotencia sin consumirte, es desear la muerte sin tener la valentía de abrazarla, es morir de miedo a quedar solo entre tanta gente.
Soledad, es mojar las mejillas cuando me visitas en mi mente, Es el nudo en la garganta mientras mis manos tiemblan, es responder que estoy bien cuando ya casi muero, es contarle nuestra historia a la obscuridad.
Soledad es saber que te has ido.
No logro concebir el sueño, una noche más, una nueva noche en desvelo, una noche más de soledad.
Una suave luz de la luna se escabulle entre las blancas cortinas de mi lúgubre habitación cuál la débil esperanza de tenerte, mientras se apodera nuevamente de mi alma la congoja por tu ausencia.
No sé nada de ti, tu imagen en mi mente la veo difusa ya casi imperceptible, mientras trato de imaginar tu sonrisa y tus labios pronunciando con apacible voz, te amo amor, yo también te amo. Pero solo es retórica de un corazón quebrantado de dolor y sumido por la soledad.
Como quisiera tenerte entre mis brazos y abrazarte tal fuerte que nos fundamos en el crisol de amor para no separarnos jamás.
Mas sé que esto ya no es posible, pues mi indecisión te ha apartado, y ese sentimiento de amor por mí se ha marchado cual aguas del rio que no volverán.
No creo que logres concebir cuán duras y crueles fueron tus palabras -no me busques nunca más- palabras que calan cada fibra de mi corazón al grado de llevarme al suplicio.
Vida ya casi es media noche y no estas…
Mi árbol
Era un robusto árbol de ramas frondosas,
Los cálidos días de verano me sentaba bajo su sombra,
Y contemplaba el cielo azul admirando las figuras en las nubes,
Los otoños se despojaba de sus hojas sobre las cuales me echaba a hacer ángeles con alas,
Los inviernos lo veía triste, soportando el peso de la nieve, como si me dijera te extraño vuelve pronto, te necesito entre mis ramas
Al llegar la primavera ahí estaba, colgado entre sus ramas, sentado en la cima era feliz, pasaba horas y horas junto a él.
Bájate, solían decirme,
bájate te puedes caer,
eso no sucederá decía yo.
Hace años estamos juntos y lo siento parte de mí, Una mañana de abril estaba ahí en la cima del árbol, oí un estruendo y antes de pronunciar palabra alguna, mi cuerpo se precipitó al suelo junto a la rama rota.
¿Cuándo iré a casa? pensaba yo,
Trepar nuevamente al árbol
Dije en mis adentros.
No volvería a andar,
se había terminado mis días con mi árbol,
me había quedado solo.
Sentado en el umbral de mi puerta me quedo inmóvil contemplando a mi árbol. Ya nunca estaré entre sus ramas que me eleven a las alturas, que me den cobijo en los días sofocantes, ¿a quién le mostraba las extrañas, pero hermosas figuras en el cielo?, oh cuán feliz fui junto a mi árbol.
Porque mi árbol eres tú.
