¿Cuándo volverás?

¿Cuándo volverás?, el manantial de sonrisas que regaban la grana de mi corazón hoy yace estéril, calcinada por el despiadado sol de tu silencio.

¿Cuándo volverás?, los trinos alegres de las aves que surcaban el cielo azul de mi alma hoy yacen mudos, solo se oyen hondos suspiros de tristeza.

¿Cuándo volverás?, los ladridos alegres de nuestro perro anunciando tu llegada a cesado, alaridos de amargura ocupan su lugar hiriendo de muerte la ilusión ahora frágil desde tu partida.

¿Cuándo volverás?, sumergido en el profundo mar de angustia me ahogo ingiriendo sorbos de tristeza, vanos mis pataleos intentando salir a flote, tu ausencia me sumerge en agonía.

¿Cuándo volverás?, el voraz incendio de la distancia calcina las memorias de nuestro idilio, cenizas y humo ascienden a los cielos de tu indiferencia, desvaneciéndose con el viento del tiempo.

¿Cuándo volverás?

Vestigios

Una colcha color cielo bañada de estrellas grisáceas, naranjas y blancas testigo muda de noches de amor y ternura, que nos cobijó hace ya muchos años.

Un añillo de compromiso, piedrecilla transparente sujetada por cuatro aristas que se funden en un circulo eterno de promesas no cumplidas, del rechazo de una propuesta de amor incomprendido.

Un par de medias rojas, tejidas por las propias manos de mi amada que calentó mis pies helados en los días de invierno y soledad.

Seis rosas secas, una de ellas roja color de la pasión favorito de ella, las otras blancas y matiz de rosa, entregadas con cariño fieles testigos de un amor de cristal roto en mil pedazos por el golpe de la traición.

Nuestras iniciales rodeadas de un corazón, grabadas en el tronco de un enorme eucalipto golpeado por el tiempo con la corteza seca de un amor ausente.

Fotos viejas, la captura del romance y la pasión desbordada en los lugares más bellos hoy huérfanos de nuestra compañía.

Las aguas quietas de la laguna con juncos verdes donde las aves anidan, que fuera el refugio del mas puro idilio de amor, que visito en mis días de soledad y amargura.   

Aun de pie el viejo sauce llorón custodió de tu morada, ahora ausente de tu presencia, añorando el día de tu retorno para alegrar el paisaje triste de tu partida   

Vestigios fieles de la existencia de un gran amor.  

Bella

Una brisa cálida recorre mi cuerpo, el rocío de mi frente se deja ver y escondo mis manos gélidas para no delatar mi nerviosismo.

Mi mirada traicionera se desvía recorriendo las dunas blancas de tus senos que se divisan por tu escote indiscreto.

Tus ojitos pardos cual luceros, faros encendidos que permiten ver la franqueza de tu alma.

Tu sonrisa contagiosa, invita a las comisuras de mi boca a responder en su lenguaje dibujando una sonrisa.

Tus cabellos castaños dóciles al viento se agitan cual cortinas invitando a contemplarte sin reparo.

Tus labios carnosos revestidos de carmín, me provocan a morder los míos.

¿Habíase visto tanda belleza en un solo ser?

Llegaste

Tus lacios hilos de bronce pulido por cabellos, al unísono giraron separándose de tus delgados hombros, al virar tras pronunciar tu nombre.  

Al contemplar tu rostro angelical, un indiscreto rubor sonrojó tus mejillas y cual luceros en la noche tus ojitos de miel me contemplaron.

Destelló ante mis ojos tu hermosa sonrisa, de mazorcas tiernas en tiempo de cosecha.

Tus brazos extendidos rodearon mi cuello, abrazándome con tus largas piernas, quitándome el equilibrio.

El sonido de las arpas celestiales celosas silenció su concierto, para disfrutar de tu melodiosa voz pronunciar mi nombre.

Llegaste, lo único que alcanzaste a decir, No – replique en mis adentros- tu llegaste a mi vida.

Silencie suavemente tu voz al rosar nuestros labios en un ósculo de amor, para deleitarme en el candor de tu boca carmesí.

Al rodear tu cintura y estrecharte entre mis brazos, subió cual el humo de una hoguera, el aroma sensual de tu perfume robándome un largo suspiro que te saco una picará sonrisa.

Mi sendero

La raíz del árbol talado germinó en mi corazón, el retoño de esperanza de una nueva primavera.

El arroyo desviado, con la lluvia cobró fuerza para hallar su camino al océano de vida.

La roca arrastrada por el implacable río de la traición, fue pulida por lo golpes forjando su valía.

El hijo despreciado por el padre indolente, se tornó en amante de los suyos.

La oruga rechazada entrego su vida, para dar lugar a la colorida mariposa del romance.

El grito de tu silencio ha cesado, puedo oír el sonido del sublime sentimiento de amor.

La obscura noche de tu abandono ha pasado, el alba de la belleza de otro ser se vislumbra en mi vida.

La gélida compañía de la soledad me ha abandonado, suaves y delicados brazos me dan su calor.

Mis heridas han sanado, un nuevo sendero he hallado.

Tu partida

El graznido de las aves anuncia tu partida, un mudo silencio de tus labios abre una herida.

Tus ondulados cabellos se agitan con tu andar apresurado, ahuyentando el amor del ser amado.

Llueve suavemente en mis mejillas, alejándote de mí a hurtadillas.

Se oculta el sol en el horizonte de mi alma, susurrándome mantén la calma.

Mi alma agobiada renunciar quiere a la vida, mientras disfrutas del placer de tu partida.

En el cause del arroyo de tu indiferencia, golpeado estoy con las rocas de mi negligencia.

Mi beba

Te estrecho suavemente contra mi pecho, y te arrullo al ritmo suave de la canción de cuna que mis labios te convidan.

Tu boquita tierna aun gesticula como si amamantaras, mientras estas sumida en un dulce sueño.

No me es posible separarme de tu lado, de rodillas con los codos recostado sobre tu blanca cuna, te contemplo incansable con ojos de ternura.

Tus cabellos negros y rizados cual, de mamá, yacen desordenados sobre tu pequeña almohada rosa.

Tus ojitos pardos, que con orgullo presumo ser como los míos se cerraron viéndome, seguros de que ahí estaré al abrirlos.

Tu respirar con esa naricita hermosa, la misma de mamá, cual suaves suspiros de felicidad son mi aire para vivir.

Puedo sentir tu aroma a bebé, arrebatándome suspiros de inconmensurable amor y ternura que me tienen hechizado.

Mi pequeña Juliana Lucia, al pronunciar tu nombre rememoro los argumentos de mamá y yo para decidir como llamarte, llevas ambos nombres.

Vamos, déjala descansar, tu bella madre me invita a salir con ella, pero tus pequeñas manitas me tienen sujetando el dedo meñique, un motivo mas para quedarme.

Reina

Prados verdes cual alfombra suave y fresca, montañas imponentes que se alzan majestuosas acariciando las nubes, lagos cual espejos que reflejan el hermoso cielo azul, yace a galope firme surcando con sus cascos ámbar -Reyna-la yegua más bella jamás vista.

Vuela al viento sus crines ondulantes color pedernal que reviste su firme cuello que se agita al ritmo de su andar, descubriendo libremente los parajes escondidos guiada por su inquebrantable espíritu aventuro.

Se refleja el sol en su lustrosa piel marrón, acaricio tus fuertes lomos con caricias de pasión transportándome a galope al valle de recuerdos de amor.

Vuela libre por los prados, recorriendo sendas sinuosas tras sus sueños alcanzar, dejando atrás su hogar.

Sus brillantes ojos negros tan profundos como el mar, al mirarlos fijamente se puede observar cual destellos   recuerdos de un amor que atrás quedo.  

Ya no logra divisarse, por mas que mis ojos escudriñen el horizonte, a galope se alejó ya su rastro esta cubierto por la grama del olvido.

Solo pido

Solo pido, un hombre sin pasado, carente de historia, sin amores previos que besaran sus labios y sus fuertes brazos jamás hubieran estrechados la cintura de ninguna otra mujer.

Solo pido, un hombre que en sus noches de soledad no arriben a la vertiente de sus pensamientos, recuerdos de días felices en compañía de otro ser que no sea yo, que ni en los recónditos escondrijos de su alma vivan recuerdos que no sea conmigo.

Solo pido, un hombre que sus ojos pardos en cuya pupilar se refleja mis alegrías, queden opacos y nublados ante la presencia de otro ser, y que mi faz sea la única fuente de su brillo.

Solo pido, un hombre que ni en los más descabellados pensamientos tuviera progenie sino la que pueda concebir conmigo cuando yo decida hacerlo.

Solo pido, un hombre maduro que se vea como un galante joven, que tenga la sabiduría y experiencia para protegerme más carezca de hechos previos.

Solo pido, un hombre que no este sumido en las preocupación vanas de conseguir dinero, que el dinero sea lo que mas le sobre.

Solo pido, un hombre que sepa amar con pasión pero que no conozca el amor previo, sino sea yo la única fuente que le incite a amar.

Solo pido, un hombre que me acepte como soy.

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