Hogar

Al fin podemos divisar el inmenso lago,

Las aguas tranquilas se mueven suavemente,

Mientras caen minúsculas gotas de agua pero copiosamente,

A lo lejos se puede ver el único bote dirigiéndose a la rivera,

Un viento helado quiebra mis facciones.

Te miro y sin embargo puedo apreciar una franca sonrisa en tu rostro,

Yo apenas puedo hablar por el frio, más en ti puedo advertir una emoción cuyo origen no entiendo,

Levantas el rostro al cielo para sentir la lluvia que baña tu piel,

Al tiempo que tus labios susurran que ¡hermoso!,

A sí, es el lugar donde vivo –exclamas-

Las rocas golpeadas por el mar embravecido,

El cielo cubierto por inmensos nubarrones,

La lluvia copiosa y constante,

La humedad que recorre acompañada de un frio cruel

Mas es tu tierra, tu hogar del viejo mundo.

En breve volverás a él, para yo volver al calor del hermoso valle, para quedar helado por tu ausencia y temblando de la soledad de tu abandono, aquí estaré esperándote.

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