El delito más atroz que cometí, fue amarte con locura, el castigo que me impones, la terrible tortura.
Mi indecisión me ha condenado, hoy vivo en dolor encadenado.
Alejarme de tu lado fue mi decisión, pues ya no podía vivir sin tu pasión.
Cada lágrima por ti derramada, son heridas que mi alma desgarra.
No te dejo ir pues ya hace mucho te habías marchado
Mi delito de postergación, a sufrimiento perpetuo me ha condenado.
