Entrañable recuerdo

Aun albergo en mi mente tal cómo si fuese ayer, aquel entrañable recuerdo cuando tras las suplicas de mi corazón al ser supremo, una noche de junio llegaste a mi vida, había andado sin rumbo ajeno a lo que significaba amar y ser amado, sin conocer la verdadera felicidad, mas como un rayo de luz abriéndose paso por entre negros nubarrones de soledad apareciste en mi vida para sembrar en mi corazón el inconmensurable amor que ahora siento por ti.

Oh, como no amarte y entregarme en tus brazos de ternura y amor, tal como el Rey David cayera ante la hermosa Betsabé, y aún cuando fuese un amor incomprendido fruto de tan bello amor nació el Rey Salomón. No soy David ni pretendo parecerme, más algo si sé, él fue amado por Jehová, y seguramente algo bueno tuve que hacer para merecer tenerte en mis brazos y cuando menos ahora, puedo resguardarte en mi corazón hasta el día en que la tierra me extienda sus brazos para volver al polvo de donde provine.

Podría escribir muchos versos describiendo tu belleza, la candidez de tu sonrisa, el brillo de tus hermosos ojos. la finura de tu perfecta nariz y el encanto de tus hermosos y ondulados cabellos negros.

Pero no es lo que me enamoró de ti, sino que cuando tuve la dicha de conocerte, tus labios nunca habían pronunciado mentira alguna, el encanto que adornaba tus bellos labios era tu integridad que me dejó cautivo, el oír hablar de Jehová con esos inmaculados labios ratificaron a mi corazón que el ser supremo te había enviado para que el tuyo latiera junto al mío.

hora que de mi te alejas y buscas volver a ser la persona a la cual amó y amaré eternamente, me llena de emoción, emoción por dos razones, primero por seguir el camino del cual te aparte sin quererlo y que es una de las cosas que más lamento, pues para mi eres ese ángel que conocí ese bendito mes de junio, ángel bajado del cielo revestida de pureza y el más puro amor que sólo los seres celestiales pueden ofrecer, y que sin merecerlo lo recibí y segundo pues ya te diviso cual el ángel que conocí, pero ajena a mi, emoción que al escribir esta ultima nota mis ojos se nublan y corran lagrimas de angustia por perderte, no te merezco, lo sé, pero ahora que ya no estas, debo manifestarte que así como prometí en la vida anterior buscarte para continuar amándote, te buscaré en la próxima y verás que aún te amo.

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