Ocaso

Al ocaso de este nuestro tan inmenso amor, mis entrañas se conmueven de gratitud por tu amor.

El inmenso e imponente glacial de  romance, pasión y ternura, yace escaso de esperanza ante el implacable sol de la indiferencia.

Las lagrimas se han secado dejando grietas profundas de tristeza en mi rostro, y no queda más que la expresión de gratitud por lo vivido.

Los días de felicidad  iluminados por tu bella sonrisa, hoy ensombrecido por tu desamor, se convirtieron en gélidas noches de recuerdos tristes.

Los versos de amor por el ser amado, producto del inmaculado e inconmensurable amor por ti, nunca serán leídos por tus ojos negros y quedarán ocultos a tu corazón, hoy escaso del amor que un día invadió tu pecho.

A escasos días de la fecha en que mi alma y la tuya habían se entregado al amor, guiados por el ser supremo, respuesta de dos seres a las suplicas de amor y felicidad hoy yacen separados por divergentes rutas.

Ya no volverán a mi jardín las aves coloridas de tu sonrisa, ni mis oídos gozarán del trino de tu voz, el cruel invierno de la separación se aproxima cruel a nuestras vidas dejando apenas algunas hojas secas de recuerdos vagos.

Hoy mis labios temblorosos por tu ausencia musitan tristes palabras de inmensa gratitud por tu amor ajeno, palabras que tus oídos no oirán por el ruido ensordecedor del dolor causado por el resentimiento.

Gracias amor.

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