Números

Cual el rugido de feroces leones tras capturar su presa, las turbinas se encendieron el vuelo 738, una tarde de diciembre me arrebató sin la más mínima contemplación a la persona que más he amado, había tomado vuelo por los aires surcando sobre las nubes y remontándose por los cielos llevándose consigo mis esperanzas de estrecharla entre mis brazos y sentir su amor, el amor perdido.

Sentada en el asiento 18 A, rumbo a tierras lejanas jamás vistas por ella, quizá sintiendo el nerviosismo de un vuelo de 4 horas, para cumplir con el sueño de su vida, aunque con el desafío de la una legua ajena a la suya, ésa es mi valiente y aventurera amada.

A las 14:00 horas del último día del año 2021, los cielos se oscurecieron y fuertes vientos azotaron la ciudad y la lluvia golpeaba la tierra, quizá la expresión impotente de su tristeza por su partida, tal vez pueda retrasar más el tiempo su vuelo y gozar de su presencia en la tierra que la vio nacer.

Huérfano de su compañía sumido en la tristeza y el dolor cuento que ya pasaron 37 días desde su partida y aun mi corazón no logra cerrar la herida que se abrió en corazón cuando al tratar de despedirme ella huyo de mi presencia para correr a los brazos de otro ser para hallar su protección.  

Sal de mi vida, las 4 palabras mas crueles que mis oídos pudieron oír de la persona que mas amo en esta vida, cual dagas encendidas que atravesaron el alma misma y dejarme postrado en el dolor y sin ningún vestigio de esperanza de volver a tus brazos.

El dulce timbre de su tierna voz cual el trino de los pajarillos y el murmullo apacible del cauce del rio, un 19 de enero fue la última vez que mis oídos pudieron oír, y que me dejaron sin palabras, olvidando todo lo que había planeado decirle si un día me llamara.

Plata y oro los metales más escasos de este mundo finamente forjados en 2 preciosos anillos, símbolos de promesas de eterno amor incumplidos, que el óxido del tiempo los consume y reduce a la nada por la demora en cumplir lo prometido, logrando el desvanecimiento del amor de cristal de mi amada.

Doy oído al reloj todas las mañanas, como si a las 9:07 de la mañana se repitiera cuan un bucle de ilusión y contemple tu fotografía en la pantalla de mi celular y deslice con impaciencia con la yema de mi dedo y nos enlacemos en una conversación impacientemente esperada que no volvió a llegar más.

Fueron 11 años que te tuve a mi lado entregando el inconmensurable amor que pude darte, disfrutando del más puro amor y de los dulces besos que solían traer felicidad y dicha inmensa a mi corazón.

Fueron 12 las rosas o múltiplos de ellas que solía entregarte, como si ellas hablaran por mi y en el lenguaje celestial que desconozco, que tu ser angelical puede entenderlo, quizá pueda expresarte el inmenso amor que te tengo, 11 de ellas representar los años de amarnos y estar juntos y la numero 12 la esperanza de estar juntos para siempre.

1 es el número de las personas que entregarían 1/2 vida por ti, no toda su vida, porque necesito la otra parte de ella para continuar amándote.

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