Bella

Una brisa cálida recorre mi cuerpo, el rocío de mi frente se deja ver y escondo mis manos gélidas para no delatar mi nerviosismo.

Mi mirada traicionera se desvía recorriendo las dunas blancas de tus senos que se divisan por tu escote indiscreto.

Tus ojitos pardos cual luceros, faros encendidos que permiten ver la franqueza de tu alma.

Tu sonrisa contagiosa, invita a las comisuras de mi boca a responder en su lenguaje dibujando una sonrisa.

Tus cabellos castaños dóciles al viento se agitan cual cortinas invitando a contemplarte sin reparo.

Tus labios carnosos revestidos de carmín, me provocan a morder los míos.

¿Habíase visto tanda belleza en un solo ser?

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