El bouquet con las últimas rosas que con todo amor las prepare, llevaban ciento sesenta y siete espinas, que en repetidas ocasiones se clavaron en las yemas de mis dedos índice y pulgar , no sabes como duele, cual tu rechazo al amor que te ofrezco.
Más tu indiferencia duele más que ellas, cada mensaje no respondido, cada respuesta con un emoticón a una larga y detallada expresión de amor, escrita con sumo cuidado, y tratando casi de sonar en verso.
Arranque las hojas de la parte baja de los tallos, con la intensión de que te resultara cómodo para tomarlas con tus pequeñas y suaves manos. Así como arrancaste de tu corazón los más puros sentimientos de amor que te expresara aquellos bellos días cuando aún me amabas.
Corte los tallos luego de acomodar las rosas unas junto a otras y conservarán la altura adecuada para que todas fueran expuestas a tu vista, y para que puedas sentir el aroma de cada una de ellas como solías hacerlo y besarlas suavemente. Así había preparado el ambiente para que te sintieras cómoda y disfrutaras del amor que quería compartir a lado tuyo, más lo rechazaste.
Puse los tallos dentro una bolsa de plástico con algo de agua para que se conserven por más tiempo, y cubrí delicadamente con papel de arroz para luego atarlas con una hermosa pero fuerte cinta. Más nada de lo que yo pudiera hacer cambiaría tus sentimientos, habías dejado de amarme y se había ya marchitado el otrora amor que sentías por mi
