La noche que te conocí quede prendido por la belleza de tus cabellos, completamente negros cual pedernal y negro azabache.
Se descorren airosos hasta pasar tu cintura, con esas hondas que se agitan con la brisa suave del viento.
Abundante cabello con un aroma incomparable que al sentirlo me provocan suspiros de amor.
Los considero tan sagrados que un día de esos cuando te vi, los habías cortado y entresacado, apreciándose un poco mas corto y escaso, lo cual me hizo arrancar una una pequeña rabieta, lo recuero y me rio, porque no tardo mucho tiempo en que nuevamente tomara su espesor y creciera.
Tus cabellos, como me encanta tocarlos y enredarme en ellos y sentir su singular aroma, y verlos danzar cuando te alejas hasta que se pierda de mi vista.
Ah, tus cabellos, como los amo.

